-Claudia, levantate ya! Tenemos muchas cosas que hacer!
No se porque me esperaba su sonrisa, entre la rayitas de la persiana, pero no..era otra persona, era mi madre.
Me contó los planes, ir de compras, pasear por el rio, para finalmente llegar al restaurante mas alto de paris, ese que esta en la punta de la torre eiffel y alli reunirnos con Paul y con Fran.
La noche anterior se me habia pasado volando, recorrimos las grandes avenidas de paris, repletas de tiendas y de vendedores ambulantes, con grandes filas de farolas. Habia mogollon de gente y miles de terrazas de restaurantes, en especial habia una muy bonita, era una heladeria. La torre eiffel se llamaba, me quede embobada mirandola y Paul se dio cuenta. "Vamos que te invito" me dijo...claro esta que despues de todo esto recibi el balonazo, pero bueno eso es mejor no recordarlo.
En cambio la mañana con mi madre me habia resultado muy aburrida, despues de recorrer las tiendas mas caras de Paris, yo seguia aburrida.
No se porque, tenia unas incontrolables ganas de ver a Paul. Por fin mi madre y yo llegamos alli, bajo la torre eiffel. Lo pude reconocer, su pelo hacia atras, con sus gafas de sol negras y con esa camisa de color blanca que llevaba el dia que lo conocí. Ahí estaba y a mi, no se porque, me apareció una gran sonrisa.
-Hermanita, que le pasa a esa felicidad? Te lo estas pasando en grande, no?
Mi madre corrió y se puso al lado de mi hermano. Yo me quede atras con Paul.
-Buenos dias preciosa, te has comprado muchas cosas?
Sobraron palabras, creo yo, a pesar de que estabamos rodeados de gente, era como si no hubiera nadie. LLegamos al restaurante, estaba tan alto que todo parecia insignificante.
Cuando mi madre y mi hermano estaban tomando el café, se me antojo salir fuera.
-Mama, voy fuera vale?
-Ves con cuidado hija no, no vayas a caerte.
-Yo la acompaño,.Dijo paul
Salimos a la terraza del restaurante, una brisa de aire fresco me rozo la piel. Estaba realmente nerviosa.
-Oye Claudia, no se que m..
Le corte, no estaba preparaba para escuchar cualquier cosa referente a mi que saliera de su boca. Tal vez el sentia lo mismo... pero no estaba preparada para escucharlo. Otra vez, esa maldita sensacion de estar solos en el mundo. Nuestras miradas se cruzaron y me volvio a aparecer esa estupida sonrisa.
-¿Te apetece perderte por Paris?.- Dijo Paul.
No me dio tiempo a contestar, creo que me respuesta era demasiado evidente...cuando me di cuenta, estabamos subidos en su moto, dispuesto a perdernos por la ciudad del amor.
cando subas alguno mas avisa, que me eh enganchado jajajaja(L)
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